Prueba del Hyundai i30 N

A la hora de probar un vehículo siempre se pueden sacar más y mejores conclusiones si se somete al vehículo a diferentes escenarios y condiciones, por eso interesa probarlo en carretera y en circuito.

Eso es exactamente lo que tuve la oportunidad de hacer con uno de los coches compactos que dan más que hablar en la actualidad, el Hyundai i30 N. Antes de la prueba, tenía al i30 N como uno de los vehículos en mi lista de tareas pendientes para poder comprobar si lo que había oído sobre él era cierto o no.

Sobre el papel, Hyundai no cuenta con mucha historia a su favor y la competencia es más que feroz. Vehículos como el Volkswagen Golf GTI, el Cupra León, el Ford Focus RS, el Renault Megane RS, el Peugeot 308 GTI y demás bestias tienen varios modelos de desarrollo y años de experiencia mejorando cada versión. No nos metemos con los equivalentes de Mercedes, BMW o Audi que en teoría están un nivel por encima. Todos ellos son europeos como sabéis y Hyundai es una marca coreana, que de primeras nos hace desconfiar sobre si sus vehículos estarán a la altura de los mejores compactos europeos. A tener en cuenta también que el i30 N vio la luz del mercado en 2017, hace nada.

Por otra parte, Hyundai ha lanzado una mega apuesta por el desarrollo y la evolución de sus modelos el con objetivo de ser el mayor fabricante de automóviles a nivel mundial como trasfondo. La inversión de los últimos años es bestial. Los coreanos han establecido su sede europea en Alemania y se han hecho con gran cantidad de talento poniéndose la meta de mejorar rápidamente día a día.

Y por si no fuese suficiente lo comentado en el anterior párrafo, han focalizado su base de datos en el mundo de la competición para evolucionar los vehículos de producción en serie por encima de sus competidores. La participación de manera oficial en el Mundial de Rallies (WRC) y en el Mundial de Turismos (WTCR) es la dirección correcta para ganar confianza, nuevos clientes y fabricar vehículos diferentes al resto.

Incluso, le «han echado billetes» al mundo de las nuevas energías de movilidad trabajando en nuevos combustibles como el hidrógeno, sistemas híbridos y apostando por el vehículo eléctrico. Todo ello con resultados prometedores, de momento. La marca coreana es una de las 3 marcas que se han metido de cabeza en el Pure ETCR, un mundial de turismos 100 % eléctricos y que nos brinda batallas de las buenas.

Bueno, vamos al lío. Antes de subirse al i30 N tenía serias dudas entre elegir el modelo hatchback (el compacto) o el modelo fastback (el largo). En teoría son 2 piezas idénticas con la única diferencia que la carrocería del fastback tiene un coeficiente aerodinámico más favorable y eso le permite ser un pelín más rápido que el hatchback. Ya sabéis el dicho popular, ante la duda… el fastback.

Grandes detalles «racing» por fuera del vehículo y encima pintado con los colores que utiliza Hyundai Motorsport te hace tener la sensación de que la experiencia que se viene va a ser fuerte e intensa. Si a esto añadimos que cuando estás abriendo la puerta del piloto, tu instructor de conducción te comenta que el i30 N te va a sorprender, la curiosidad se une a la ecuación.

Sentarte en el asiento deportivo y de gran tacto, y ver una gran pantalla de mando y el salpicadero frontal lleno de detalles en rojo, gusta. La palanca de cambios es un tanto peculiar, tirando a pequeña, pero tiene pinta de que será amigable. Y después, magia para los oídos al acelerar. Quizás era eso por lo que el instructor me decía que el i30 N me iba a sorprender, o quizás no.

Hyundai juega con la mariposa del escape para que el conductor sienta la potencia del motor en forma de sonido grave y petardeo continuo. Es el típico coche que los vecinos del pueblo de cierta edad odiarán, pero que los más jóvenes estarán deseando que llegues y se acercarán como si fueses un profeta.

Una vez acostumbrado al rugido y petardeo continuo, tanto al subir revoluciones como al bajarlas, me centré en otras sensaciones como la estabilidad. En ningún momento tuve incertidumbre ante posibles derrapes o movimientos extraños del vehículo. La barra extra que lleva el i30 N de torreta a torreta de amortiguadores traseros le da una estabilidad y rigidez al conjunto bestial. En realidad es un elemento sencillo que te hace ganar en control y respuesta del vehículo.

Como no podía ser de otra manera, había que trastear con la pantalla y sus opciones. Este Hyundai de alto rendimiento es muy personalizable. La marca sabe que el poder «customizar» tu vehículo y cada una de sus partes puede marcar la diferencia entre vender o no vender un modelo. Por eso, existen diferentes modos de uso de dirección, suspensión, motor, transmisión, etc. Desde los modos más eco hasta el modo N pensado especialmente para circuito tienen sus punto.

Una pasada los cambios instantáneos en la suspensión. Hubo un tramo muy bacheado de asfalto donde pude probar la suspensión más comfort y pasar directamente a la N. La diferencia fue abismal, en la primera parecía que estaba en el sofá de casa echándome la siesta. En cambio, en la segunda, la suspensión era tan dura que la sensación era similar a la de bajar en bici por un camino de grava lleno de piedras. Lo impresionante no fue la diferencia, sino la velocidad del cambio entre uno y otro modo de suspensión.

Otra de las típicas cosas que nos gsuta probar a todos en un vehículo nuevo es hacer una salida acelerando al máximo para sentir el empuje del motor y cómo y cuanto te atrapa el asiento. Así ocurrió, sonrisa de oreja a oreja al hacerlo gracias al rugido del motor, la confirmación de lo amigable que es el cambio y la sensación de agarre del i30 N Fastback.

Como puntos no tan buenos de la prueba en carretera, hay 2 que pueden echarnos para atrás a la hora de ir al concesionario y sopesar la opción de hacernos con un Hyundai N. En realidad no puedo analizar ninguno de estos 2 posibles inconvenientes con datos, pero no es complicado conocerlos. El primero es el consumo. Lo de siempre, en pruebas de vehículos no debería ser un dato relevante y para ahorrar tenemos los modos eco y menos forzados de motor, suspensión, dirección, transmisión, etc, pero aún así, tengo la sensación de que mantener el depósito de un i30 N nos costará más que otros depósitos de competidores. El segundo posible inconveniente son los neumáticos, que me dieron la impresión de ser bastante blandos, con lo que ello conlleva. Buen agarre pero también buen desgaste.

Si la experiencia en carretera fue sorprendente, lo del circuito lo superó y puso la guinda al pastel. La pista del Circuito de Navarra era conocida para mí, y eso es un plus a la hora de disfrutar de una prueba de vehículo. Antes de ser piloto, había que recibir una charla de seguridad y demás datos del vehículo y la marca. Muy importante para sacar el mayor rendimiento a la prueba y volver a casa de la misma manera que hemos ido. Después, un piloto profesional de Hyundai nos mostraba cómo se conduce y exprime el i30 N en el trazado. Esto ya subió el nivel de la experiencia y me puso los dientes largos de ser piloto cuanto antes. Atentos:

Una vez aprendido del maestro, me tocaba hacer algo que iba a poder tachar de mi lista de tareas pendientes, o eso creía porque estoy deseando repetirlo. Subes al coche en la misma recta de meta con el casco bien abrochado, y enseguida tienes el semáforo en verde para empezar la diversión.

Acelerdor a fondo hasta llegar a la primera curva y sentir el empuje del corazón del i30 N, que no veas como suena. Al llevar el casco puesto, el sonido del motor y los continuos petardeos todavía te envuelven más en la experiencia, y estás muy cerca de sentir lo que siente un piloto profesional. Teniendo en cuenta la teoría de conducción deportiva y qué podemos pedirle al neumático en cada circunstancia, se disfruta de lo lindo con este vehículo. Claramente tenía razón el instructor al decir que me iba a sorprender. También hay que decir que el técnico trazado de Navarra y sus zonas un pelín bacheadas son un excelente lugar para probar cualquier vehículo, la verdad.

Un agarre cual mejillón a una roca de mar. Ni subviraje, ni sobreviraje, simplemente fino, muy fino el manejo del i30 N, con una estabilidad que impresiona. La capacidad de frenada también es alta, lo que te hace poder apurar y entrar cruzado en algunas curvas. Como suele pasarnos a los que nos entusiasma algo, el tiempo vuela y la experiencia se hace muy efímera. Lo cual te deja una sensación un tanto agridulce, he disfrutado mucho, pero me ha sabido a poco, así que no voy a tacharlo de mi lista de tareas pendientes, en cuanto tenga la oportunidad, volveré a subirme a los mandos de un Hyundai, sí o sí.

Una prueba tan satisfactoria como esta te hace mirar el precio del vehículo antes de llegar a casa. Teniendo en cuenta lo que cuesta en otros países europeos donde pueden llegar a pedirnos hasta 20.000 € más por un i30 N, y viendo los precios de sus rivales, el i30 N es, muy probablemente, el mejor compacto que podéis compraros con un presupuesto medio. Si tenéis en torno a 35.000 € y queréis experimentar sensaciones de circuito, esta debería ser vuestra apuesta.

Si entramos a valorar otros puntos, seguro que otros competidores ganan enteros, y quizás los vehículos Hyundai de alto rendimiento puedan ajustarse bien a personas que les gusta probar y disfrutar, pero no quedarse mucho tiempo con ellos.

Adrián Osés, Locos del Motor.

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Adrián Osés
Autor: Adrián Osés Apasionado del mundo del motor y la Ingeniería, fundador y editor principal de Locos del Motor.