El mundo financiero es complicado hasta incluso hasta los profesionales del mismo, así que no digamos para los que no lo son. Imaginad una persona normal, no ligada al mundo de los combustibles y que ve una brusca subida en el precio de la gasolina y el diésel. El problema no es la gran subida, sino que depende de los combustibles para su vida diaria, sí o sí. No hay otra, tenemos que desplazarnos y usar los vehículos, por tanto, esté alto o bajo el precio de los combustibles, tenemos que seguir pagando por ellos, y al precio que nos marcan, no al que creemos que debería ser lo justo.
Es algo sobre lo que no tenemos influencia, pero que nos influye a todos, y mucho. Por tanto, es normal preguntarse porqué las subidas suelen ser bruscas (el llamado efecto cohete) y las bajadas suelen ser mínimas, si las hay (el llamado efecto pluma). Siendo así, el más perjudicado, como en la mayoría de ocasiones, suele ser el consumidor final, que debe asumir las ineficiencias o problemas ajenos a él, de manera irremediable.
Seguro que habréis escuchado hablar del precio del "Brent", que básicamente es el precio de un barril estándar e petróleo. Término muy utilizado en las noticias para decirnos si el precio al que se venden los barriles en el mercado global sube o baja. Un indicador importante, pero que no necesariamente nos marca a nosotros si pagamos más o menos a la hora de llenar el depósito de nuestro vehículo.
La realidad es que el indicador Brent supone un 30-40 % del precio final que nosotros pagamos por litro al repostar. De eso no hay duda, y por tanto es una de las claves para definir el precio, pero no la única. Echando "números gordos", todavía queda un 60-70 % del que todavía no hemos hablado nada, y esa parte manda mucho sobre el total del precio por litro. Ese prácticamente 2 tercios del total son: impuestos, proceso de refinado, transporte, márgenes, la demanda y otras variables como el tipo de cambio o las estrategias comerciales. ¡Y sorpresa! estos 7 pilares también influyen en el coste y además fluctúan según varias cosas.
Los mercados son muy sensibles a los cambios. No hace falta explicar que los cambios no suelen gustar prácticamente a nadie, y en el del petróleo cualquier tensión geopolítica, cualquier conflicto armado o cualquier decisión de organizaciones mundiales impactan en el precio del Brent, y por tanto, las empresas que se dedican a su explotación, ajustan precios casi de inmediato. Tiene sentido.
Pero no sólo el mercado del petróleo puede impactar en el precio, sino que otros mercados como el del precio del dinero afectan directamente al precio por litro de combustible. Ponemos un ejemplo sencillo. El petróleo se paga en dólares, pero si por un casual el Euro cae frente al dólar, el precio por litro de combustible en Europa subirá para compensar la pérdida de valor de la moneda aunque el precio del Brent no cambie apenas.
Otro factor importante, muy estudiado en las universidades, la demanda. Afecta directamente al precio, a mayor demanda, mayor precio. Es así de "sencillo", si hay más gente que necesita los combustibles, éstos suben de precio. Ocurre con el petróleo y sus derivados, pero también con cualquier otro producto que queráis pensar, y sino darle una pensada y caeréis en que tengo razón. Siempre habrá alguien que pague más y esto hará que el precio suba. Las épocas de vacaciones son un claro ejemplo de ello, ¿recordáis alguna época estival donde los precios de los carburantes bajasen? Avisadme si encontráis alguna en vuestra memoria.
Lo de los efectos cohete y pluma no es algo tan sencillo como compro a X y lo vendo a X+Y, sino que las subidas bruscas ocurren porque las petroleras y distribuidores no quieren perder margen ante una subida extraordinaria, y/o quioeren recuperar este margen cuando hay bajadas, de ahí que retrasan la bajada de precios. Lo dicho anteriormente, la banca nunca pierde, pero si el consumidor final que paga los platos rotos tanto de subidas bruscas como de mantenimiento de márgenes. Siempre tiene que haber un tonto, que pensará más de uno...
Claro, algunos pensaréis, si las reservas de combustible son para varios meses, ¿porqué nos suben de golpe el precio de un combustible que tenían comprado hace meses? Buena pregunta, margen que se meten en el bolsillo, y colchón para cuando la situación es distinta. En cambio, ¿porqué no bajan el precio cuando el barril de Brent desciende considerablemente? En este caso compraron el combustible cuando su precio era más alto, y por tanto su estrategia suele ser no bajar el precio hasta que no renuevan su stock, para no perder sus márgenes. Volvemos a lo mismo, como buenas empresas, el objetivo final es conseguir beneficios, así que el consumidor es la pieza clave para ello.
El Gobierno siempre gana, no hay duda de ello, y en el mercado de los hidrocarburos todavía más. Los impuestos fijos son altos, y estos no bajan aunque el precio del petróleo caiga, por lo que limitan las bajadas y son un buen pellizco en las subidas. Destacan el Impuesto Especial de Hidrocarburos y el IVA. Sí o sí, hay que pagarlos, por lo que una buena parte del pastel llena las arcas del Estado y sale del trabajo de los consumidores.
Otra de las variables es el coste de refinado, que básicamente son los costes de transformar el crudo en gasolina o diésel. Es un proceso complejo que requiere de costes energéticos y logísticos o de transporte, por tanto tambié son una variable importante que puede impactar en el precio del producto final. Pueden seguir altos aunque el Brent baje, por ejemplo por alto coste de energía.
La competencia es feroz, y aunque las compañías petroleras y los lugares de extracción de crudo no son tantos en el mundo, las diferentes estrategias de comercialización de pretróleo y sus derivados, hace que no sea todo tan sencillo como pueda parecer desde fuera. En el mercado de carburantes, 2 + 2 no tiene porqué ser 4, ni si sube el Brent debe subir el precio que pagamos por cada litro de combustible (o al revés), ni si ocurre una cosa debemos esperar cierta consecuencia al cabo de un periodo de tiempo. La complejidad es extrema, por lo que no apliquéis vuestra lógica cuando se habla de los combustibles, es nuestro consejo de hoy. Incluso los expertos en la material no son capaces de predecir qué va a ocurrir y cuando.
Adrián Osés, Locos del Motor



