Transportar supercoches no tiene nada de improvisado: es un proceso muy controlado porque estamos hablando de vehículos extremadamente caros, bajos y delicados (como cualquier modelo que querráis imaginar). Se utilizan métodos y protocolos específicos para evitar cualquier daño, y vamos a pasar a describir los métodos de transporte más comunes.
Y...sorpresa, son los mismos que los utilizados en transporte de vehículos de coste bajo, aunque con variantes que profundizan en protección de los bienes. En cuanto a transporte terrestre, los camiones cerrados son la forma más utilizada de transporte. Tráilers completamente cerrados, a menudo climatizados, para proteger a las joyas sobre ruedas del polvo, la lluvia, piedras y sobre todo, miradas curiosas. Los aviones son otra opción, ganando en rapidez y seguridad, pero sin duda con un gran hándicap, su elevado coste. Los coches de competición o de entrega urgente, suelen trasladarse en avión. Y otra opción de elevado uso, el transporte por barco que suele ser utilizado para envíos internacionales. Suelen ir dentro de contenedores especiales, algunos tipo "cuna de bebé" hechas a medida para proteger al supercoche de todo. Su principal desventaja suele ser el tiempo, bastante más largo que el camión cerrado o el avión, aunque el precio suele ser más asequible.
No todo es tan sencillo, así que vamos con los temas principales a tener en cuenta para evitar sorpresas desagradables:
- La altura y el ángulo de carga son clave, ya que los supercoches tienen poca altura libre al suelo, así que son necesarias rampas especiales o elevadores hidráulicos para evitar que el frontal o los bajos puedan rozar.
- Es clave la fijación de los supercoches, pero no en cualquier punto. Debemos elegir puntos específicos del chasis o ruedas, nunca partes sensibles. No está demás ajustar la suspensión para aevitar tensiones de componentes.
- El exterior es la zona más propensa a daños, así que se colocan fundas, plásticos o incluso películas protectoras para evitar arañazos durante el transporte y asegurar la mejor protección exterior.
- Tal es a veces la exclusividad del supercoche, que algunos modelos requieren control de temperatura y humedad, es decir, control de condiciones, para no afectar componentes electrónicos o materiales como cuero o fibra de carbono.
- No puede faltar un seguro especializado, no vale con uno cualquiera como los usados en vehículos normales, sino que se contratan pólizas específicas que cubren el valor completo del vehículo. Imaginad el importe a pagar, aunque seguro que el exclusivo supercoche que se transporta lo merece.
- Y, como en todo negocio, las personas son lo más importante, así que debe usarse personal especializado para aumentar las probabilidades de éxito. Los operarios deben estar entrenados para mover coches de alto valor, ya que no es lo mismo cargar un utilitario que un Ferrari de más de 1 millón de €, ¿no os parece?
El resumen rápido es que, de lo que se trata es de minimizar riesgos en cada paso: carga, trayecto y descarga, ya que un pequeño error puede costar decenas o cientos de miles de euros, y lo que puede ser peor, un gran impacto en la reputación de la empresa de transporte o incluso del fabricante de supercoches.
Como curiosidades, creo que merece la pena mencionar que algunos fabricantes de supercoches tienen sus propios sistemas logísticos ultra controlados. Es lógico. Como solemos hacer al alquilar un vehículo, lo habitual es documentar minuciosamente y al detalle, el estado del vehículo con fotos y vídeos para detectar cualquier posible daños posterior. Mejor asegurar como estaba antes del transporte, para buscar las diferencias en el momento de la entrega. Si hay diferencias, tenemos un problema, y si no las hay, a buen seguro el cliente, y todos los implicados, tendrán una gran sonrisa de oreja a oreja.
Y ahora vamos a lo que probablemente todos estabáis esperando, los costes de transporte. Como hemos comentado anteriormente, los camiones cerrados suelen ser lo más habitual, y aunque depende de la compañía de transporte elegida y sobre todo de la distancia, podemos decir que el precio estándar dentro de España puede situarse entre 500 y 1.500 € por vehículo. Sería más si la distancia crece y se traspasan fronteras. Podrían ser entre 2.500 y 5.000 € dentro de Europa, como valores de referencia.
Si nos referimos al transporte aéreo, nos movemos en rangos importantes de dinero dada su exclusividad e inmediatez. Podemos situar el rango entre 10.000 y 30.000 € por supercoche, y se usa principalmente para el mundo de la competición como podría ser la Fórmula 1 y campeonatos mundiales similares. También se usa para entregas urgentes, e incluso cuando los clientes quieren tenerlos "para ayer", que no escatiman en gastos. Al fin y al cabo, suelen ser vehículos valorados en varios millones de euros. En definitiva, el avión es lo más seguro, pero también lo más caro.
El transporte marítimo suele tomarselo con más calma, y por eso los precios suelen ser inferiores, quizás un contenedor viajando desde Europa a Asia o a América, puede costar entre 2.000 y 6.000 €. Eso sí, si queremos que nuestro supercoche viaje sólo en su contenedor individual, el tema puede subir bastante más. Si no nos importa esperar a que llegue, el transporte por barco es una buena alternativa dada la capacidad para recorrer grandes distancias.
Podemos decir que, en la práctica, el 90 % de los supercoches se transportan en camiones cerrados, porque ofrecen protección total sin disparar el coste, pero seguro que ahora, tras leer este artículo, os queda claro que el control es la base de que todo salga bien. Cuanto menor sea el riesgo de que algo salga mal, mayor es la probablidad de éxito de que el cliente final pueda disfrutar de su joya sobre ruedas. Sin duda, merece la pena el esfuerzo, ya que los supercoches lo merecen.
Adrián Osés, Locos del Motor